Hizo su jugada, dio un paso algo sutil, seguramente tuvo ganas y hasta se sintió inseguro.
Hoy no tengo preguntas. Hoy estoy segura de que es hoy ¡y qué lindo que mañana y pasado mañana también sean hoy!
Si no me equivoco, la incertidumbre que me prometiste desde un primer momento parecía durar meses enteros cuando me hablabas de esos casos hipotéticos en los que enunciabas una cantidad exagerada de oraciones condicionales, que tanto te afanabas en perseguir, cuando me mirabas sugiriendo que nunca ibas a ver más allá de esas pocas noches de amor.
¿Éramos sólo eso? ¿Noches de amor? ¿Somos sólo eso?
Me causaba ternura que me esperaras para el orgasmo, mientras yo te esperaba para todos y cada uno de los orgasmos que vaya uno a saber si alguna vez llegarían. Me llenaba de fuerza cuando, con palabras, postergabas momentos y me regalabas, sin darte cuenta, nuevas expectativas para el futuro, ese futuro que hoy no encuentro y que hoy no busco. “Un día te muestro eso”, “Cuando vayamos ahí, haremos aquello”.
Hasta ese entonces, y sólo porque estaba acostumbrada, te esperaba… Por supuesto hasta una nueva crisis, que iba a traer un “tenemos que hablar” y alguna que otra lágrima. Hasta un nuevo intento de animarme a la verdad.
Luk
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