“Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me
interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces
calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos
seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una
convulsión.”
Soy yo, soy él. Somos, pero soy yo,
primeramente soy yo, defenderé ser yo hasta que no pueda más. Atalía soy yo,
Ego. Yo. Diplomada, argentina, uña encarnada, bonita de a ratos, grandes ojos
oscuros, yo.
Lo malo es que la Maga no puede seguir mucho rato, en seguida se larga a llorar, esconde la cara contra mí, se acongoja a punto increíble, hay que preparar el té, olvidarse de todo, irse por ahí o hacer el amor, sin los tíos ni la madre hacer el amor, casi siempre eso o dormir, pero casi siempre eso.