Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen incluido
cualquier sentimiento de tristeza, también se irá: triste hoy alegre
mañana; sobrio hoy borracho mañana ¿Por qué inquietarse tanto?
sábado, 22 de diciembre de 2012
miércoles, 19 de diciembre de 2012
martes, 18 de diciembre de 2012
RANDOM
We're just a bubble in a boiling pot
Just one breath in a chain of thought
The moments just combusting
Never knowing
Shocking, but we're nothing
We're just moments
We're Clever but we're clueless
We're just human
Amusing but confusing
[J.J.]
Just one breath in a chain of thought
The moments just combusting
Never knowing
Shocking, but we're nothing
We're just moments
We're Clever but we're clueless
We're just human
Amusing but confusing
[J.J.]
lunes, 10 de diciembre de 2012
Ella desnuda...
"ella se desnuda en el paraíso de su memoria
ella desconoce el feroz destino de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar lo que no existe..."
[Alejandra Pizarnik]
martes, 27 de noviembre de 2012
(...) El lenguaje, sobre todo el lenguaje, he aquí el abismo fundamental que nos separa.
Porque nosotras hablamos demasiado y ellos hablan muy poco. Porque ellos jamás dicen lo que nosotras queremos oír, y lo que nosotras decimos les abruma. Porque nosotras necesitamos poner en palabras nuestros sentimientos y ellos no saben nombrar nunca lo que sienten. Porque a ellos les aterra hablar de sus emociones, y a nosotras nos espanta no poder compartir nuestras emociones verbalmente. Porque lo que ellos dicen no es lo que nosotras escuchamos, y lo que ellos escuchan no es lo que nosotras hemos dicho. Por todos estos malentendidos y muchos otros, la comunicación entre los sexos es un perpetuo desencuentro.
Y de esa incomunicación surge el deseo. Siempre creí que a lo que yo aspiraba era a la comunicación perfecta con un hombre, o, mejor dicho, con el hombre, con ese príncipe azul de los sueños de infancia, un ser que sabría adivinarme hasta en los más menudos pliegues interiores. Ahora he aprendido no sólo que esa fusión es imposible, sino además que es probablemente indeseable. Porque de la distancia y de la diferencia, del esfuerzo por saltar abismos y conquistar al otro o a la otra, del afán por comprenderle y descifrarle, nace la pasión. ¿Qué es el amor, sino esa gustosa enajenación; el salirte de ti para entrar en el otro o la otra, para navegar por una galaxia distante de la tuya?"
Porque nosotras hablamos demasiado y ellos hablan muy poco. Porque ellos jamás dicen lo que nosotras queremos oír, y lo que nosotras decimos les abruma. Porque nosotras necesitamos poner en palabras nuestros sentimientos y ellos no saben nombrar nunca lo que sienten. Porque a ellos les aterra hablar de sus emociones, y a nosotras nos espanta no poder compartir nuestras emociones verbalmente. Porque lo que ellos dicen no es lo que nosotras escuchamos, y lo que ellos escuchan no es lo que nosotras hemos dicho. Por todos estos malentendidos y muchos otros, la comunicación entre los sexos es un perpetuo desencuentro.
Y de esa incomunicación surge el deseo. Siempre creí que a lo que yo aspiraba era a la comunicación perfecta con un hombre, o, mejor dicho, con el hombre, con ese príncipe azul de los sueños de infancia, un ser que sabría adivinarme hasta en los más menudos pliegues interiores. Ahora he aprendido no sólo que esa fusión es imposible, sino además que es probablemente indeseable. Porque de la distancia y de la diferencia, del esfuerzo por saltar abismos y conquistar al otro o a la otra, del afán por comprenderle y descifrarle, nace la pasión. ¿Qué es el amor, sino esa gustosa enajenación; el salirte de ti para entrar en el otro o la otra, para navegar por una galaxia distante de la tuya?"
(Rosa Montero, «Nosotras y ellos», El País Semanal, 7 de noviembre de 1993)
jueves, 22 de noviembre de 2012
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