sábado, 17 de septiembre de 2011

Las líneas de la mano y el mal dormir

"... Y me confesó: cuando quieras arrancamos que
en las líneas de la mano lo leyó..."





Hoy es uno de esos días en que se me salen las palabras al revés. Qué cosa, che...
Y te digo que se me salen, aunque no las deje. Se van emancipando de a poco, digamos.

Tuve un sueño muy extraño, el cual no va a ser traído a este mundo por motivos varios, pero sí su escencia.
El escape, el sobreentendimiento, la desesperación, el intruso, la razón... Todos accesorios cuidadosamente seleccionados por mi inconsciente. Y después las manos, transpirando incesantemente, las líneas, el foco, el vacío, la desconexión, los diez intensos minutos y otra vez las manos... No podía, no había forma alguna de escapar de las manos. Es cierto que no lo intentaba... Pero "sabía" que no podía alterar esa realidad (una de las cosas más extrañas de los sueños es que siempre sabemos absolutamente todo, aunque ese todo no se haya manifestado materialmente).

Es el mundo de los sueños, donde, si bien nada es claro, es lo más cercano que tenemos a la claridad.

"le volvió loca el sonído de las gotas de rocío
cuando empieza a clarear y aún no se ha dormído"



[Luk]

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